Cosecha 2002
El Pleno del Consejo Regulador de la D.O.Ca. Rioja decidió valorar como “Buena” la añada 2002 a la vista de los resultados del proceso de calificación analítica y organoléptica.
Como cabía esperar tras un ciclo verdaderamente atípico y dada la heterogeneidad del fruto recogido, la campaña generó incertidumbres durante las fermentaciones, poniendo a prueba tanto la avanzada capacidad tecnológica de las bodegas como la gran experiencia y conocimientos de los enólogos riojanos. Estas incertidumbres se plasmaron finalmente en la obtención de excelentes vinos, bien estructurados y muy bien dotados para el envejecimiento, con una calidad comparable a los de la destacada cosecha 2001, aunque una parte significativa de la producción no logró alcanzar estas altas expectativas.
Una campaña marcada por la sequía, el frío y una brotación irregular
El ciclo vegetativo se caracterizó por una irregular climatología, marcada por la sequía y las bajas temperaturas que causaron una brotación y un cuajado irregulares en gran parte de la denominación. Las temperaturas del mes de diciembre de 2001, que cayeron hasta los 15 grados bajo cero, afectaron la fisiología de la planta, y la sequía del otoño-invierno dejó disminuidas las reservas hídricas que el viñedo ya arrastraba de la campaña anterior.
Se sumaron heladas el 5 y 16 de abril con daños desigualmente repartidos y, en general, se produjo una brotación débil con racimos de menor tamaño, particularmente en la variedad Tempranillo (la Garnacha fue la excepción al presentar gran fertilidad por su mayor resistencia). Aunque la recuperación vegetativa fue buena tras las lluvias primaverales, el porcentaje de cuajado fue bajo.
El estado sanitario general de todas las variedades fue bueno durante todo el ciclo, pero el verano trajo una climatología anómala. Las lluvias fueron superiores a lo normal (sobre todo en Rioja Alta y Rioja Alavesa), lo que mejoró el estado vegetativo pero causó que las bayas aumentaran excesivamente de volumen; esto produjo roturas que indujeron el desarrollo de focos de botrytis.
Una vendimia escalonada con rendimientos muy desiguales entre zonas
La vendimia se inició el 4 de septiembre de 2002 puntualmente en una explotación de Aldeanueva de Ebro (Alfaro) y concluyó el 30 de octubre en la localidad de Villalba. El buen tiempo general permitió una adecuada pero desigual maduración, lo que obligó a llevar a cabo un desarrollo escalonado de las labores de recogida a lo largo de dos meses.
A medida que avanzaba la recolección, las lluvias intermitentes favorecieron varios ataques de botrytis. Aunque la uva que entraba a las bodegas presentaba un estado sanitario aceptable debido a que se iba secando, esto provocó una considerable desecación de las bayas, reduciendo progresivamente los rendimientos. Las diferencias productivas fueron notables: mientras que zonas como Calahorra o Aldeanueva mantuvieron rendimientos similares a los de la cosecha anterior, otras localidades sufrieron caídas drásticas, registrando descensos de hasta un 60% en Uruñuela y San Asensio, un 51% en Cenicero, un 48% en Alcanadre y un 34% en Labastida.
El triunfo de la selección y la experiencia
La cosecha de 2002 pasará a la historia de la DOCa Rioja como un verdadero testimonio de la maestría y resiliencia del sector vitivinícola frente a la adversidad. Si bien el ciclo atípico generó uvas de calidad muy heterogénea y una parte significativa de la producción no logró alcanzar las expectativas habituales, el esfuerzo conjunto y la avanzada capacidad tecnológica de las bodegas permitieron salvar la campaña con una calificación oficial de “Buena”.
Lejos de conformarse, el rigor en la selección del fruto y la experiencia de los enólogos transformaron las incertidumbres iniciales en un triunfo en la bodega. Se lograron excelentes vinos, magníficamente estructurados y con una gran vocación para el envejecimiento, llegando a igualar en calidad a los de la sobresaliente cosecha de 2001. El mayor exponente de este éxito fue la llegada al mercado, en el otoño de 2008, de los vinos más destacados de 2002 bajo la prestigiosa categoría de Gran Reserva, demostrando que el compromiso con la calidad en Rioja prevalece incluso en los años más complejos.



