Cosecha 2017
La añada más temprana de la historia de Rioja demostró que la adversidad, bien gestionada, se convierte en carácter: vinos finos, elegantes y con un extraordinario potencial de envejecimiento
El Consejo Regulador de la DOCa Rioja ha otorgado la valoración oficial de ‘MUY BUENA’ a la cosecha 2017, una añada que sorprendió al sector por la extraordinaria calidad que fue capaz de ofrecer tras un año marcado por dos grandes adversidades climáticas: la dura helada de finales de abril y una sequía prolongada que recortó sensiblemente el volumen de producción. Frente a esas dificultades, el trabajo excepcional de viticultores y bodegas, sumado a unas condiciones finales de ciclo que no pudieron ser más favorables, dio lugar a vinos finos y elegantes, de marcado carácter riojano, con graduaciones ligeramente superiores al año anterior y un alto potencial para la crianza y el largo envejecimiento.
En total, 249,57 millones de litros de la cosecha 2017 obtuvieron el derecho a la certificación como vinos amparados por la DOCa Rioja: 215,90 millones de tinto, 21,60 millones de blanco y 12,07 millones de rosado. La calificación es el resultado del riguroso procedimiento de análisis y cata al que fueron sometidas 4.020 muestras tomadas directamente de los depósitos de las bodegas elaboradoras por los técnicos del Consejo, con el objetivo de certificar su calidad y determinar su aptitud para ser comercializados bajo el amparo de la Denominación. Los requerimientos para superar ese examen de calificación se han elevado de forma progresiva en los últimos años, incorporando parámetros cada vez más exigentes, con la meta de que Rioja continúe siendo un referente global de calidad vinícola.
Una añada marcada por la helada y la sequía: el gran reto climático de 2017
Desde el punto de vista climatológico, el año 2017 estuvo definido fundamentalmente por dos factores de especial impacto: la ausencia de precipitaciones relevantes durante gran parte del ciclo y la helada del 28 de abril, que afectó de forma general —aunque desigual en intensidad— a aproximadamente un tercio del viñedo de Rioja Alta y Rioja Alavesa, mermando considerablemente sus expectativas productivas iniciales. Rioja Oriental, en cambio, experimentó una afectación más limitada, lo que influyó directamente en que fuera precisamente esta zona la que protagonizara el arranque de la vendimia más temprana de toda la historia de la Denominación.
Más allá de estos dos episodios, el año transcurrió sin otros contratiempos climáticos de relevancia. El final del ciclo vegetativo se caracterizó por una notable estabilidad meteorológica, condición que resultó decisiva para la obtención de una cosecha de calidad: sin lluvias en el momento crítico de la maduración, las bayas concentraron sus compuestos aromáticos y polifenólicos de manera óptima, y la sanidad del racimo se mantuvo en condiciones excelentes hasta el momento de la vendimia.
El ciclo vegetativo más adelantado de la historia de Rioja
El ciclo vegetativo de 2017 se desarrolló en fechas significativamente adelantadas respecto a lo habitual en la Denominación. La brotación se inició en la zona más oriental ya a mediados de marzo, con un adelanto de aproximadamente 15 días respecto a 2016, y ese ritmo anticipado se mantuvo a lo largo de todo el ciclo hasta la fecha de la helada. En el resto de la Denominación, el ciclo siguió una evolución similar, manteniendo el adelanto inicial.
La falta de precipitaciones durante el periodo de maduración, combinada con episodios de temperaturas extremas a lo largo del verano, aceleró el proceso madurativo del azúcar, lo que explica que las graduaciones alcohólicas de las uvas resultaran ligeramente más altas que en la campaña anterior. Al mismo tiempo, esta aceleración obligó a prestar especial atención a la evolución de la maduración fenólica, que en un primer momento se mostró ligeramente rezagada respecto a la alcohólica. La recuperación llegó en el momento clave: las lluvias de finales de agosto frenaron el estrés hídrico de las cepas y permitieron que la maduración fenólica se completara de forma pausada pero progresiva, sentando las bases de los excelentes vinos que resultaron de la campaña.
La vendimia más temprana de la historia de Rioja
La vendimia de 2017 arrancó el 10 de agosto en la zona de Rioja Oriental con las variedades blancas más tempranas, una fecha absolutamente inusual que convirtió a esta cosecha en la más temprana de la historia de la Denominación, adelantando en tres semanas el inicio de la recolección respecto al año anterior. La situación vegetativa de las cepas, que a finales de agosto acusaba el efecto de la prolongada sequía y del calor, se recuperó gracias a las lluvias recibidas, permitiendo que continuara el proceso de maduración fenólica de forma necesaria y positiva.
Esas buenas condiciones meteorológicas en la recta final del ciclo favorecieron que la vendimia pudiera desarrollarse de forma escalonada y tranquila en cada una de las zonas, lo que, unido al excelente trabajo de viticultores y equipos técnicos de las bodegas de Rioja, permitió recolectar cada viñedo en su punto óptimo de maduración equilibrada y con una sanidad de la uva sobresaliente. En total se recolectaron 359,5 millones de kilogramos de uva, una cifra sensiblemente inferior a años anteriores como consecuencia directa de la helada de abril y de la sequía, pero de una calidad que superó con creces las expectativas iniciales.
La gestión en bodega de la uva recibida resultó también más cómoda de lo habitual, ya que la sanidad excepcional del fruto y la recolección ordenada y escalonada facilitaron el trabajo enológico. Este contexto permitió a las bodegas riojanas sacar el máximo partido a un material de partida que, a pesar del ajuste cuantitativo, ofrecía un potencial cualitativo extraordinario.
Excelente sanidad del viñedo: ausencia total de plagas y enfermedades
Una de las características más destacadas de la cosecha 2017, reconocida en el informe del Servicio Habilitado de Veedores del Consejo Regulador —que realiza un exhaustivo seguimiento de todas las fases del ciclo vegetativo—, fue la extraordinaria situación sanitaria del viñedo a nivel general. Durante toda la campaña no se registraron plagas ni enfermedades de importancia en el conjunto de la Denominación, una circunstancia que contribuyó de manera determinante a la excelente calidad final de los vinos. La ausencia de presión sanitaria permitió además reducir los tratamientos fitosanitarios y centrar los esfuerzos en la gestión de la maduración, especialmente en aquellas parcelas con producciones muy reducidas por los efectos de la helada.
Esta situación sanitaria impecable es el reflejo tanto de unas condiciones climáticas que no favorecieron el desarrollo de hongos o plagas, como del rigor en las prácticas vitícolas de los operadores inscritos en la DOCa Rioja, cuyo sistema de control de calidad y certificación garantiza el seguimiento técnico de todas las fases del proceso, desde el viñedo hasta la botella.
El perfil de los vinos de la cosecha 2017: elegancia, estructura y longevidad
Los vinos resultantes de la cosecha 2017 presentan un perfil medio que los distingue con claridad dentro de la historia reciente de la Denominación. Pablo Franco, Director del Órgano de Control del Consejo Regulador, los describió en el momento de la calificación oficial con una frase muy precisa: “vinos finos y elegantes, con un complejo y marcado carácter riojano”, particularmente aptos para la crianza en barrica y el largo envejecimiento.
Entre las características definitorias del perfil de los vinos tintos de esta cosecha cabe destacar una graduación alcohólica media ligeramente superior a la del año anterior, fruto de la acelerada maduración azucarada del verano. La estructura polifenólica es sólida, con taninos que apuntan a una muy buena evolución con el tiempo, y el color muestra la intensidad y profundidad propias de las mejores añadas de la Denominación. Algunos vinos de esta cosecha llegaron a recibir, en el momento de su calificación, las puntuaciones más altas de los últimos años, con valoraciones extraordinarias que destacan de manera especial su potencial de envejecimiento. Estos vinos se ven especialmente favorecidos por los distintos niveles de envejecimiento que ampara la Denominación —desde los vinos tintos jóvenes hasta las Grandes Reservas— y por las diferentes expresiones que ofrecen las tres zonas de producción de Rioja.
Los vinos blancos de 2017, elaborados principalmente a partir de las variedades de uva autóctonas de la Denominación, reflejan también la personalidad de un año marcado por la concentración: son vinos expresivos, con buena estructura y un perfil aromático en el que destacan las notas de fruta madura y la frescura propia de las elaboraciones riojanas de calidad. Los vinos rosados, más escasos que en otras campañas, destacan igualmente por su vivacidad y su expresión aromática.
La interesante diversidad que caracteriza a los vinos de esta cosecha, marcada en gran medida por las ajustadas producciones parcelarias derivadas de la helada, es uno de los rasgos que más llaman la atención a quienes profundizan en su estudio. En zonas donde la helada redujo la carga de fruto por cepa, las plantas concentraron todos sus recursos en un número menor de racimos, dando lugar a elaboraciones de excepcional concentración y personalidad que conviven con vinos de perfiles más clásicos procedentes de las parcelas menos afectadas.
Una cosecha de referencia para la crianza: por qué la añada 2017 merece atención
En el contexto de las añadas de la DOCa Rioja, la cosecha 2017 ocupa un lugar singular. Su calificación de ‘MUY BUENA’ la sitúa en el escalón inmediatamente anterior a la calificación de ‘Excelente’ —que la Denominación ha otorgado en contadas ocasiones a lo largo de su historia, como en 2019, 2011 y 2010—, y refleja el consenso unánime de los 4.020 análisis y catas realizados por los técnicos del Consejo Regulador.
Lo que distingue especialmente a esta añada dentro del grupo de las ‘Muy buenas’ es su perfil orientado hacia la longevidad. Mientras que otras cosechas igualmente calificadas han destacado por su accesibilidad temprana o por su equilibrio entre frescura y estructura, la 2017 ha ido mostrando con el paso de los años una evolución en botella particularmente favorable: los taninos se han ido integrando con elegancia, la fruta ha ganado en complejidad y las capas aromáticas se han enriquecido, confirmando las valoraciones extraordinarias que en su momento anticipó Pablo Franco.
Quienes deseen descubrir los vinos de esta cosecha o conocer más de cerca el territorio donde nacen pueden explorar las experiencias enoturísticas en Rioja disponibles a lo largo de las tres zonas de producción, desde visitas a viñedo hasta catas verticales que permiten comparar la evolución de distintas añadas de una misma bodega.



