Cosecha 2012
La cosecha 2012 recibe la calificación de ‘Muy buena’: vinos de altísima calidad nacidos de la fortaleza del viñedo riojano frente a una histórica sequía
Esta valoración es el resultado del riguroso proceso de calificación mediante análisis y cata al que fueron sometidos los 253,84 millones de litros de vino elaborados por las bodegas, representados por un total de 3.800 muestras tomadas directamente de los depósitos por los técnicos del Consejo. El procedimiento de evaluación responde al modelo único que distingue a la DOCa Rioja: la calificación depósito a depósito de la totalidad de los vinos elaborados, lo que garantiza una base técnica objetiva imposible de replicar en ninguna otra denominación española.
Esta valoración global refleja la heterogeneidad de una cosecha marcada por la sequía, que afectó cuantitativa y cualitativamente a una parte del viñedo, pero que ha ofrecido un volumen importante de vinos de altísima calidad, en línea con los obtenidos en las dos cosechas anteriores, consideradas ambas excelentes. En ese contexto, la calificación de Muy Buena para la cosecha 2012 representa no solo un reconocimiento a la calidad intrínseca de los vinos, sino también un testimonio de la capacidad de adaptación del viñedo riojano y de la destreza técnica de sus elaboradores. Conoce más sobre el sistema de calidad y certificación de la DOCa Rioja para entender el rigor detrás de cada calificación.
Un ciclo vegetativo condicionado por la sequía histórica
La situación general del viñedo riojano en la campaña 2012 se caracterizó por el buen estado vegetativo y sanitario que mantuvo durante todo el ciclo. La incidencia de las condiciones climáticas, en especial por la continuidad de la sequía que afectó al viñedo en las dos últimas campañas, condicionó la producción de una parte de los viñedos de la DOCa situados en tierras de secano.
La meteorología estuvo marcada por una acusada incidencia de la sequía, con tan solo 230 litros de lluvia recibidos desde el 1 de diciembre de 2011 hasta la floración. El envero discurrió en condiciones de plena sequía, más acentuada incluso que en 2011, con una formación precoz de azúcares y polifenoles que condicionó la evolución de la maduración. Sin embargo, cabe destacar como incidencia climatológica significativa el efecto de las lluvias caídas a finales de septiembre, que influyeron muy positivamente en la evolución de la maduración, proporcionando un mejor equilibrio final al fruto e incrementando las expectativas productivas de una gran parte del viñedo riojano.
La sanidad fue buena durante todo el proceso vegetativo, con tan solo presencia de oidio en localizaciones puntuales en el mes de julio. Este comportamiento sanitario, sumado a la resiliencia de las variedades de uva autorizadas en la DOCa Rioja, permitió que los racimos llegaran a vendimia en condiciones óptimas a pesar del estrés hídrico acumulado.
Una vendimia exigente que demandó máxima profesionalidad
Como aspecto significativo de la campaña 2012, la maduración se produjo de forma desigual entre las diferentes parcelas de un mismo término, lo que obligó a realizar una vendimia selectiva. Esta irregularidad, lejos de comprometer la calidad final, se convirtió en una oportunidad para que los viticultores demostraran su dominio del territorio. Para el buen resultado final de esta cosecha 2012 resultó decisiva la gran profesionalidad de viticultores y bodegas a la hora de planificar el desarrollo de la vendimia, dado que la maduración se presentaba de forma desigual entre las diferentes parcelas, lo cual exigió realizar de una manera selectiva la vendimia para obtener la máxima calidad en cada uno de los viñedos.
El volumen total de producción de la cosecha 2012 en Rioja fue de 354,9 millones de kilogramos de uva, con uno de los rendimientos por hectárea más bajos de las últimas dos décadas —5.710 kg/ha— y un descenso significativo respecto a la cosecha del año anterior, que fue de 387 millones de kilogramos de uva. Este bajo rendimiento por hectárea, lejos de ser un dato negativo, es en viticultura de calidad un indicador de concentración y complejidad en el fruto resultante.
Las 62.154 hectáreas de viñedo productivo en la Denominación para esta cosecha 2012 se repartían en 58.389 hectáreas de variedades tintas, de las que se obtuvieron 331 millones de kilogramos de uva, y 3.765 hectáreas de variedades blancas, cuya producción fue de 23,8 millones de kilogramos. Descubre la riqueza del territorio vitivinícola de la DOCa Rioja y las tres zonas de producción que explican la heterogeneidad de esta añada.
Perfil organoléptico: estructura, crianza y vocación de guarda
La uva cosechada presentó, en su mayor parte, un magnífico estado sanitario y un excelente equilibrio madurativo entre graduación alcohólica y polifenoles, lo que permitió elaborar vinos de gran calidad, con buena estructura polifenólica, especialmente aptos para la crianza en barrica y larga guarda.
Los análisis técnicos realizados al final de la segunda fermentación revelaron un perfil inequívoco. El vino tinto presentó valores de 13,3 grados de alcohol, un pH de 3,75 y parámetros de color con una Intensidad de 11, un Índice de Polifenoles Totales de 62 y un Tono de color de 0,45. Estos valores situaban a los tintos de la cosecha 2012 en línea con los resultados de las añadas excelentes de 2010 y 2011, confirmando la continuidad de un ciclo brillante en la DOCa.
En cuanto al perfil sensorial, la acidez resultó muy moderada, dejando tras el trago una impresión laminar de paladar fresco y sin aspereza, con una tendencia cromática morada de gran atractivo visual. La propia estructura de los vinos apuntaba desde el primer momento a su gran aptitud para la crianza en barrica y el largo envejecimiento en botella, características que definen históricamente a los grandes vinos tintos de Rioja.
El proceso de calificación
El proceso de calificación se inició en el mes de noviembre a través de un programa de recogida de muestras en todas las bodegas elaboradoras por parte de los veedores del Consejo Regulador, muestras representativas de partidas no superiores a 100.000 litros, analizadas posteriormente en el laboratorio de una de las tres Estaciones Enológicas de la D.O.
El procedimiento para la valoración organoléptica está debidamente reglado, garantizándose la confidencialidad y el anonimato de las muestras catadas. Finalmente fueron calificados 244,74 millones de litros —12,59 de blanco, 12,70 de rosado y 219,45 de tinto—, siendo rechazadas por no superar la prueba analítica o sensorial tan solo 49 muestras, lo que da idea del alto grado de perfeccionamiento técnico alcanzado en las elaboraciones.
Este nivel de exigencia refleja el compromiso permanente de la DOCa Rioja con su sistema de clasificación, el más completo y riguroso de la vitivinicultura española. La cosecha 2012 se inscribe así en una secuencia de añadas excepcionales que convierte a Rioja en referencia mundial de los vinos de guarda. Consulta el historial completo de añadas de la DOCa Rioja para situar la cosecha 2012 en su contexto histórico.



