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Añadas

Cosecha 1999

Clasificación Buena
Vino calificado / Millones de litros 215,34
Tinto / Millones de litros 187,51
Blanco / Millones de litros 12,25
Rosado / Millones de litros 15,58

Calificación ‘Buena’ de la añada 1999

El Consejo Regulador de la D.O. Ca. Rioja otorgó la valoración global de “BUENA” a la cosecha de 1999. Esta campaña estuvo profundamente marcada por las mermas ocasionadas por las heladas, rompiendo así la racha de récords productivos consecutivos que la Denominación venía experimentando desde la cosecha de 1995. A pesar de la gran irregularidad climática, el enorme esfuerzo en el viñedo y una vendimia tardía propiciaron una excelente concentración en la uva, dando lugar a vinos magníficamente estructurados y con una alta vocación para la crianza, destacando especialmente en las categorías de Reserva y Gran Reserva.

Cosecha 1999

Un ciclo vegetativo condicionado por la inestabilidad y las heladas primaverales

El ciclo comenzó con un invierno de abundantes lluvias que propició una brotación temprana de las vides. Sin embargo, la madrugada del 16 de abril, una severa helada primaveral golpeó con fuerza los viñedos situados en las cotas más bajas de Rioja Alta y Rioja Baja (actual Oriental), reduciendo drásticamente las expectativas de producción. Rioja Alavesa soportó mejor este episodio adverso gracias a su mayor altitud. Aunque el verano posterior presentó buenas condiciones de calor y sequedad que favorecieron la correcta maduración, la inestabilidad regresó en septiembre con la presencia de lluvias. Esta sucesión de contrastes meteorológicos impuso una disciplina natural a la vid y generó una importante diversidad de calidades a lo largo de todo el territorio.

Vendimia tardía y concentración excepcional para vinos de guarda

La recolección comenzó el 15 de septiembre acompañada de un clima inestable, lo que obligó a los viticultores a realizar incursiones esporádicas y enormemente selectivas en el viñedo. La campaña avanzó con lentitud y se extendió hasta la última semana de octubre. Esta prolongada fase de maduración, unida a los bajos rendimientos provocados por las heladas, generó una maduración fenólica completa y una magnífica concentración natural en los mostos, reduciendo la necesidad de extracciones agresivas en la bodega. Gracias a ello y a las modernas técnicas de control de temperatura de las bodegas, un amplio porcentaje de los vinos resultaron estructuralmente idóneos para largas crianzas, alcanzando sus máximas cotas de calidad en la categoría de Reserva.

Resiliencia del sector y el triunfo de la selección

La cosecha de 1999 pasará a la historia de la DOCa Rioja como un claro ejemplo de resiliencia y capacidad de adaptación frente a las adversidades climáticas. Lejos de rebajar el prestigio de la Denominación, la drástica reducción natural de los rendimientos impulsó un nivel de concentración y estructura que recompensó enormemente a las bodegas y viticultores más pacientes y selectivos. Aportando excelentes opciones para engrosar la histórica calificación de añadas de Rioja, la campaña de 1999 entregó grandes vinos de guarda que demuestran el innegociable compromiso de la región con la máxima excelencia y calidad por encima de los volúmenes de producción.