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Añadas

Cosecha 1988

Clasificación Buena
Vino calificado / Millones de litros 131,08

El Consejo Regulador de la D.O. Ca. Rioja otorgó la valoración global de “BUENA” a la cosecha de 1988. Esta campaña estuvo marcada por los ataques de mildiu en el viñedo y un clima otoñal cálido y seco que permitió salvaguardar la maduración final del fruto. Con un incremento de 7 millones de litros respecto al ejercicio anterior hasta alcanzar los 131,08 millones de litros amparados, la cosecha ofreció vinos con un perfil algo delgado de manera general, pero sirvió como punto de inflexión en la modernización de las bodegas riojanas gracias a la adopción paulatina del acero inoxidable y la transición hacia el viñedo en espaldera.

Ataques de mildiu y un otoño providencial para la maduración

El desarrollo del ciclo vegetativo en 1988 estuvo seriamente amenazado por el impacto del mildiu, enfermedad fúngica que afectó con especial severidad a diversas comarcas de Rioja Alta y Rioja Alavesa. Pese a las complicaciones sanitarias registradas en la primera mitad del año, el comportamiento del clima dio un giro decisivo en el tramo final de la temporada. La llegada de un otoño notablemente cálido y seco favoreció la recta final de la maduración de las uvas, permitiendo completar la recolección bajo condiciones favorables y llevar a bodega un fruto en adecuado estado sanitario.

Trazos de los vinos y selección para las gamas nobles

En el plano organoléptico, la añada de 1988 fue catalogada como una cosecha algo indiferente, dando origen a vinos en general ligeros o delgados. No obstante, el comportamiento no fue homogéneo en toda la Denominación: bodegas de renombre como El Coto, Amézola de la Mora o Bodegas Bilbaínas lograron elaborar partidas de una calidad significativamente superior al promedio de la cosecha. Debido a la menor concentración general de los mostos, únicamente el 4% del volumen total producido en esta campaña se destinó a la exigente categoría de Gran Reserva.

Vanguardia técnica: acero inoxidable y conducción en espaldera

Más allá de los resultados de la cata, la cosecha de 1988 se recuerda como un momento clave en el proceso de reconversión técnica y tecnológica del sector vitivinícola en Rioja. Durante este ejercicio se aceleró la sustitución de los antiguos depósitos de hormigón por tanques de acero inoxidable con control de temperatura en las instalaciones elaboradoras. Paralelamente, en el campo comenzó a consolidarse la transición progresiva desde la formación tradicional del viñedo en vaso hacia el sistema de conducción en espaldera, sentando las bases vitícolas y enológicas de la década posterior.

El valor de la innovación técnica y la adaptabilidad

La cosecha de 1988 refleja cómo la inversión en tecnología e infraestructura permite salvaguardar el prestigio de una región vitivinícola frente a campañas complejas. Pese a las dificultades sanitarias provocadas por el mildiu y la ligereza media de las elaboraciones, la determinación de los viticultores y el impulso innovador de las bodegas permitieron aislar partidas de gran calidad e impulsar transformaciones estructurales de calado. Aportando sus correspondientes referencias al registro de la calificación de añadas de Rioja, 1988 representó un eslabón fundamental de aprendizaje técnico que dio paso a la posterior cosecha de 1989.